En el anterior post vimos que los canales sociales o redes sociales están formados por grupos de personas con intereses comunes, que se conectan entre sí en un espacio virtual para intercambiar contenidos (de temática diversa), interactuar y crear conversaciones alrededor de los mismos; en definitiva, para construir relaciones.

En otras palabras, las RRSS son espacios digitales en los que se relacionan personas, marcas y compañías con un interés común. Nos sirven para conectarnos con otros usuarios y difundir nuestros contenidos, así como hacernos eco de los contenidos de terceros que nos parecen relevantes.

Lo de compartir contenidos de terceros resulta especialmente interesante, ya que solemos cometer un error habitual: hablar exclusivamente de nosotros mismos, de nuestros proyectos o actividades y, aunque si tenemos un grupo de usuarios que nos siguen (o fans), es porque están interesados en nosotros, esto no significa que debamos ser cansinos. Esto forma parte de la estrategia en social media, que iremos desgranando en sucesivos posts.

La tipología de las redes o canales sociales es muy amplia, pero podemos establecer clasificaciones atendiendo a diferentes criterios. En términos generales diferenciamos entre redes sociales horizontales, que son las más generalistas, o verticales, que tienden a la especialización por temáticas y reciben también el nombre de redes nicho.

Dependiendo de su naturaleza pueden ser para uso personal o profesional. Las de uso personal, como Facebook, Twitter o Google+, son empleadas para identificar y generar contactos, compartir contenidos y actualizar estados. Las de uso profesional, como LinkedIn, Xing o Viadeo, se emplean para compartir experiencias, participar en grupos y debates, potenciar actividades comerciales o reclutar a personal, entre otros usos.

En el caso de las RRSS profesionales, hay RRSS verticales según sectores. En el ámbito de la gestión cultural tenemos como ejemplos Cultunet o Fábrica Cultural. Una red social profesional dirigida exclusivamente a mujeres es Womenalia.

Teniendo en cuenta su actividad y tipología de contenidos, tenemos las RRSS de microblogging, en las que se comparten mensajes breves, como Twitter o Tumblr; de geolocalización, que muestran el posicionamiento del usuario, como Foursquare o Panoramio; los marcadores sociales, en los que los usuarios almacenan y comparten enlaces, como Delicious o Digg; o las RRSS en las que los usuarios interactúan jugando, como Second Life o World of Warcraft.

También podemos clasificar las RRSS dependiendo de los contenidos que las nutren. Las RRSS en las que almacenamos, ordenamos, buscamos y compartimos fotografías, como Instagram, Flickr o Pinterest; las que permiten escuchar, clasificar y compartir música, crear listas de contactos y conocer las preferencias musicales de otros miembros, como Spotify o Grooveshark; las que permiten visualizar y compartir vídeos, como Youtube o Vimeo; las RRSS en las que podemos encontrar, publicar y compartir presentaciones o textos personales, profesionales o académicos, como SlideShare o Slideboom; las que funcionan como agregadores de noticias en tiempo real que permiten al usuario ver en un único sitio la información que más le interesa, relacionándose con otros miembros, como Menéame o Digg; las redes en las que se comparten opiniones sobre libros y se clasifican preferencias literarias, como Librarything o Entrelectores.

En función de la edad de sus usuarios se pueden distinguir RRSS para uso exclusivo de niños (tuteladas por sus padres), como Club Penguin o Scuttlepad; para adolescentes, como Tuenti o iPorké; para adultos, que son las mayoría de RRSS; o para mayores, como LinkedAge.

Y según la temática, tenemos multitud de RRSS verticales, por ejemplo, RRSS de movimientos sociales, como Change.org o Care2; educativas, como Tiching; de viajes, como Nomaders o Minube; para el aprendizaje de idiomas, como Busuu; para aficionados al cine, como Moviehaku, incluso existen RRSS para los amantes del punto, como Ravelry.

Ya veis que hay multitud de RRSS (y seguro que me he dejado muchas de ellas) para todos los gustos y en las que nos podemos perder, por lo que es muy importante seleccionar, dentro de nuestra estrategia en Social Media, aquellas en las que queremos tener presencia.

En el siguiente post: las redes sociales verticales del sector cultural.

 

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